¿Puedes entrenar si estás enfermo?

Para los amantes del deporte y el entrenamiento, enfermar puede representar cierta frustración. Sin embargo, sabemos que ejercitar sube las defensas (comprobado científicamente).

Ahora, lo que todo el mundo necesita saber: ¿Se puede entrenar estando enfermo? La respuesta depende de qué malestar tengas.

 

 

Cuando se trata de un leve resfriado, se puede seguir entrenando con ejercicios de intensidad baja o moderada, que no conlleven mucho esfuerzo. Evita ejercicios en intervalos de alta intensidad (HIIT) o de demasiado volumen/intensidad de trabajo, lo que supone un gran desafío físico que puede impactar al sistema inmune.

Si lo tuyo es más que un simple resfriado, entonces debes guardar reposo para evitar cualquier tipo de complicación, es difícil tener la capacidad de entrenar cuando estás enfermo; el cuerpo necesita esa energía vital para recuperarse.

 

 

La ventana abierta

El entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT) implica mucho esfuerzo físico, para lo cual necesitamos contar con un sistema inmune fortalecido.

Entrenar con intensidad elevada puede comprometer el sistema inmune y si hay afecciones, estas pueden ir a peor. Esto ocasiona que al final del entrenamiento termines más cansado y débil de lo normal y, si estás enfermo, puede llevarte a complicaciones.

A esta práctica se le conoce también como ventana abierta, la cual abre la posibilidad de complicarse con entrenamiento excesivo. Para no empeorar, lo mejor es tener esa ventana cerrada y descansar lo más posible para recuperarte satisfactoriamente y volver al ruedo cuando sea necesario.

Cuándo es seguro hacer ejercicio

Antes que nada en lo primero que debes hacer es centrarte en tu salud. Los días de reposo pueden ser desesperantes para algunxs. Pero parte de la preocupación se extiende a los días de recuperación, que podrían causar pérdida de masa muscular y fuerza después de una enfermedad.

Los estudios afirman que, en la mayoría de los casos, la pérdida de músculo se ocasiona después de tres semanas sin ejercicio y la fuerza comienza a reducirse en al menos 10 días.

El ejercicio siempre es bueno para la salud, fortalece el sistema y al salir de una enfermedad es recomendable. Pero no debes afanarte en entrenar, sin antes sentirte totalmente saludable, así que sigue las recomendaciones de tu médico y ten un poco de paciencia.

Cuándo no se recomienda

Mide tu enfermedad con la regla “por encima del cuello”. Si sientes malestar como congestión nasal, estornudos o dolor de oído, puedes entrenar sin problemas (si no es grave).

 

 

 

Los expertos recomiendan evitar ejercicios cuando se presentan estos síntomas, presta atención por tu salud:

  • Fiebre
  • Tos con flema
  • Influenza

Si sientes estas afecciones, es mejor guardar reposo absoluto y seguir las instrucciones de tu médico, él sabrá cuando será necesario volver al entrenamiento. Esto incluirá, de forma evidente, el Covid-19. 

¿Sudar ayuda a combatir el resfriado?

 

Hay cierta creencia sobre el sudor en el resfriado, como si de una leyenda de las abuelas se tratase. Algunos dicen según si sudamos durante un malestar, nos recuperaremos pronto. Sin embargo, de acuerdo con los expertos, esto es falso.

Lo cierto es que al padecer una gripe, el cuerpo aumenta de temperatura y se puede producir alguna sudoración. Esto es una respuesta normal del organismo para regular la temperatura cuando hay fiebre, algo positivo cuando nos sentimos enfermos.

Asociar este proceso con el ejercicio físico para obtener sudoración no es recomendable en lo absoluto, ya que aumentar adrede la temperatura empeora el malestar y retrasa el periodo de recuperación. Es ideal guardar reposo para mejorar esta situación.

Foto @deepchd via unsplash

¿Cómo volver a entrenar?

Lo más importante en esos momentos de malestar es descansar, esperar de 5 a 7 días para que el cuerpo comience su etapa de recuperación. Asegúrate que la fiebre haya desaparecido y si recobraste fuerzas, puedes volver a entrenar  de manera moderada, ya que comenzar con mucha fuerza conllevaría una recaída.

Aquí algunos pasos para entrenar de manera correcta después de recuperarte de una enfermedad:

  • Calentamiento previo: los músculos pierden elasticidad durante una pausa, por lo que no están preparados para la actividad física. Es por eso que el ejercicio debe ser menos intenso al salir de un malestar, todo depende de cómo te sientas.
  • Haz ejercicios de rutina liviana y moderada: esto fortalece el sistema inmune y ayuda a eliminar la mucosa.
  • Sal a caminar o correr a ritmo suave: ten en cuenta el abrigado suficiente, y revisar las condiciones del clima.
  • Haz aeróbicos, sentadillas o plancha: si el clima es muy frío o lluvioso opta por estos ejercicios en casa.
  • Practica Yin Yoga: esto ayudará a que la masa muscular recupere elasticidad y que se estimule la fascia.
  • Alimentación adecuada: ingiere alimentos ricos en proteínas al momento de retomar la actividad; también es fundamental mantenerse hidratado antes, durante y después del ejercicio físico.

Prioriza tu salud

Aunque el movimiento físico y el entrenamiento ayude a mejorar las defensas, el ejercicio y la enfermedad no deben estar unidos.

El cuerpo es un templo que debes cuidar y darle lo que necesita, si no está en condiciones óptimas, debemos darle el reposo necesario, de lo contrario las consecuencias pueden perjudicarte.

Es importante recobrar fuerzas durante el descanso para poco a poco recuperar la actividad física habitual.

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