Cómo y qué comer cuando comemos fuera de casa

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Descubre cómo alimentarte sano cuando no estés en casa

Muchas veces, comer fuera de casa resulta una situación casi problemática. El ámbito laboral y social al que pertenecemos, más las prisas que llevamos hace que nos veamos casi obligados a comer el algún restaurant o bar (en el mejor de los casos). Lo ideal entonces sería, en estas circunstancias, preparar a consciencia nuestro propio plato de comida y llevarlo al trabajo para luego consumirlo en algún sitio cómodo y tranquilo. Esto, en la práctica, se hace bastante difícil.

En el momento en que nos sentamos a la mesa de un restaurante, sea para comer algo antes de volver a la oficina, o bien cuando lo hacemos con fines recreativos (ni hablar ya de fiestas, navidades, eventos extraordinarios), nos encontramos con demasiados estímulos. Hay gente alrededor, tal vez música, luces, percibimos olores, vemos pasar platos sugerentes. ¡Sentimos tentaciones!

 

Cómo y qué comer cuando comemos fuera de casa 2

 

Es fácil perderse, confundirse. Sabiendo esto, vamos a centrarnos en ciertas pautas generales claras, dirigidas a una digestión fácil y eficiente.

Lo ideal sería:

  • Evitar alimentos refinados, que contienen demasiada cantidad de harina, especialmente de trigo.
  • Eliminar fritos. Las grasas fritas del restaurant están muy pervertidas.
  • Descartar salsas demasiado elaboradas. Estas contienen, generalmente, bases procesadas de origen industrial, llenas de sustancias químicas y conservantes. Por ejemplo, una carbonara  (contiene lácteos y grasa animal) o una bechamel.
  • Prescindir de elaboraciones demasiado complejas como, por ejemplo, los rellenos.
  • Del postre es mejor olvidarse, aunque sea fruta. Si queremos el dulce, siempre puedes llevártelo y comerlo un par de horas más tarde (esto puede sonar un poco friki, pero no lo es, es un cambio, una adaptación que mejorará nuestra calidad de vida. Adelante!)

Otro concepto a tener en cuenta

Si se va a tomar proteína animal, es mejor acompañar con verduras y hortalizas. Estos, según la estación del año pueden ser crudos (como pueden ser las ensaladas) o cocidos (dentro de estos podemos incluir los caldos, las sopas o las cremas). Si se quiere optar por platos basados en hidratos de carbono (arroces, pastas), es óptimo combinarlos con verduras y hortalizas pero no con proteína animal. Si es un plato que lleva pequeñas cantidades de proteína animal no habría problema, como podría ser un wok de fideos de arroz con gambas.

Ejemplos de un menú que podríamos pedir un mediodía en cualquier restaurante tradicional:

  • De primero una ensalada o crema o sopa o consomé vegetal.
  • De segundo un filete de carne o pescado/marisco a la plancha acompañado de unas verduras. O bien, un risotto o plato de pasta (sin salsas demasiado elaboradas)
  • Postres no.
  • Infusión, té, café. Sin leche, siempre mejor sin azúcar.

Podemos agregar a estas observaciones que, al  mediodía es más conveniente tomar carnes magras o hidratos y a la noche es mejor optar por proteínas más ligeras, de más fácil digestión, como pueden ser pescados, pollo, huevos, o bien legumbres (proteína vegetal). Dicho ya todo esto, vamos a desestresarnos. No olvidemos que comer tiene que ser un momento agradable. Vamos a relajarnos, respirar un poco, solos o en compañía,  intentando hacerlo en un ambiente agradable, con el tiempo necesario. Hay que saborear, masticar para luego tragar. A todos nos gusta comer, ¡vamos a disfrutarlo!

 

Por Fernando Orpinell bajo el asesoramiento del coach nutricional Diego De Castro.

 

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(Photo Pinterest)

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