La ciencia detrás de la respiración

Todo está conectado. Lo que pasa en nuestra cabeza afecta directamente todas nuestras células.

Muchos de nosotros hemos sentido alguna vez alguna tormenta mental; un torbellino de pensamientos inútiles que aumentan nuestro estrés, elevan nuestra ansiedad, nublan nuestras decisiones.

Cuando esto sucede, tu cuerpo cambia de forma automática tu respiración, haciéndola superficial, entrecortada y acelerada. Esto es una señal natural del cuerpo cuando interpreta una amenaza. La amenaza, en este mundo moderno, el 99% de las ocasiones es una interpretación exagerada de tu mente.

Esta señal de alarma (Sistema Nervioso Simpático activo) aumenta a la vez tu ritmo cardíaco, tensa tus músculos, corta la digestión, inhibe tus glándulas sexuales, estimula la agresividad, dilata pupilas, te hace apretar mandíbulas y otras respuestas generalmente muy innecesarias para tu momento vital… A menos que vayas a enfrentarte a un tigre o que tu vida esté realmente en peligro.

 

Foto @benwhitephotography via unsplash

 

Pero no desesperes si esto te acontece. Existe un secreto para evitarlo.

Puedes apagar el piloto automático y des-tensarte a través de la Respiración. Lleva tu atención a tu proceso respiratorio y modifica los patrones de respiración: comenzarás a sentir cómo se alivia este estado de alerta en breves instantes, llevando a tu mente y a todo tu organismo a la calma.

Esto lo puedes hacer con técnicas respiratorias específicas, modificando de manera consciente los patrones de inhalación y exhalación.

Ritmo cardíaco y respiración

¿Qué índice de valoración común tienen la respiración, la meditación, el sobre-entrenamiento, la calidad del aire, el estrés, el descanso y el sueño, las intolerancias alimentarias, y la gratitud?

La medida de las pequeñas diferencias que se producen en los intervalos de tiempo entre dos latidos del corazón tiene relación con todas ellas y parece ser una medida muy útil del estado de equilibrio de nuestro organismo, a nivel físico y a nivel emocional.

 

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La frecuencia cardiaca fluctúa ligeramente en todas las personas y esto es un síntoma de salud y de equilibrio, siempre y cuando no se trate de arritmias claro está.

El intervalo de tiempo que transcurre entre cada dos latidos consecutivos del corazón no es constante y en general es menor mientras inspiramos (es decir, el corazón late más rápido) y con un intervalo mayor mientras espiramos (el corazón late más despacio).

A la medida de esta variación a a lo que se conoce como Variabilidad del Ritmo Cardiaco (o HRV según las siglas en ingles) y varia según nuestro estado físico, psicológico y emocional y puede darnos una excelente medida de:

  • El estado de forma físico y posible sobre-entrenamiento
  • El equilibrio o predominancia entre los sistemas simpático y parasimpático, es decir nuestro nivel de estrés o armonía
  • La relación con el coraje y la fuerza de voluntad
  • La reacción de tu cuerpo a distintos alimentos (si, puede servir para detectar intolerancias alimentarias)
  • Como indicador del equilibrio de distintos aspectos físicos y mentales

Una de las mejores maneras de mejorar la variabilidad del ritmo cardiaco es la práctica de los ejercicios respiratorios incluidos en Reshape Respira. Esto mueve tu fisiología a un estado de reparación y curación mejorando el sistema inmune y reduciendo las hormonas del estrés.

Aprender a controlar tu respiración, es aprender a regular tu propio organismo. Ganas más salud por una actividad orgánica que, en vez de hacerla automáticamente, pasas a controlarla de forma consciente.

Conoce la mecánica de los pulmones

El ritmo y estilo de vida de las sociedades actuales provocan que tu respiración sea rápida e incompleta. Solo llegas a aprovechar una pequeña parte de tu capacidad pulmonar. Esto dificulta los procesos metabólicos y el correcto estado de los tejidos de tu organismo.

Los pulmones tienen dos funciones principales. Una es obtener el oxígeno del aire que va hacia el cuerpo y la otra eliminar el dióxido de carbono del cuerpo. Su cuerpo necesita oxígeno para trabajar apropiadamente. El dióxido de carbono es un producto de desecho que el cuerpo produce cuando utiliza el oxígeno.

Cuando inhalas, el aire fluye a través de las vías respiratorias hasta los pulmones. Las vías respiratorias están hechas de tejido elástico, envueltas en bandas de músculo y otros tejidos de soporte. La sangre circula alrededor de los sacos de aire llamados alvéolos a través de pequeños vasos sanguíneos. También es allí donde el dióxido de carbono pasa del torrente sanguíneo a los pulmones para ser exhalado (espirado).

Con la edad, los huesos se vuelven más delgados y cambian de forma, que influye en la forma de la caja torácica. Si no entrenas tu respiración, la caja torácica no puede expandirse y la respiración, a medida que envejeces, se dificulta. Por otro lado, el músculo que ayuda a la respiración (el diafragma) se debilita. Esta debilidad puede impedir que inhales y exhales suficiente aire.

Estos cambios en los huesos y los músculos provocan un menor nivel de oxígeno en la sangre que irriga el cuerpo. Además, se elimina menos dióxido de carbono del cuerpo. Se pueden presentar síntomas como cansancio y dificultad para respirar.

Entrenar la respiración a través de técnicas adecuadas te hace más vital, y le da más vida a tu organismo.

El cerebro necesita que respires mejor

¿Sabías que al respirar controladamente durante la meditación, se puede estimular el crecimiento del cerebro? Un estudio de Harvard en 2005 lo demostró, que al centrar la atención en la respiración, se mejora la capacidad de incrementar el espesor de la corteza cerebral.

La forma en la que respiras influye directamente en la actividad cerebral, porque la respiración tiene conexiones directas con distintas partes de la corteza cerebral, donde se gesta el pensamiento, la percepción o la imaginación; es la zona del cerebro que está implicada en los procesos de aprendizaje, la atención y la memoria.

Otra investigación médica, publicada en la prestigiosa revista Journal Neurophysiology, avaló científicamente que el cerebro reacciona de forma distinta cuando cambiamos voluntariamente la manera de respirar, porque la actividad cerebral cambia si respiramos profundamente o si bien lo hacemos sin más, de forma automática.

Aprender a controlar la respiración, ayudará a mejorar tu capacidad mental. Al cambiar como piensas, toda tu vida cambia.

Lo demostrado por la ciencia

Aprender a respirar de la manera adecuada te permite crear en ti mismo un hábito estrechamente relacionado con tu bienestar y salud.

Fuente @aleromophotography via unsplash

No son técnicas para seres de luz, ni para personas iluminadas. Personas comunes, como tú y como yo, pueden usar estas técnicas para conectarse con sus emociones y cambiar la forma como reacciona el organismo.

Está científicamente comprobado que la práctica milenaria de las distintas técnicas respiratorias pueden ayudarte a:

  • Relajarte profundamente
  • Dormir mejor
  • Sentirte plena de vitalidad
  • Aumentar tu energía día a día
  • Gestionar mejor tus emociones
  • Mejorar tu capacidad de concentración y tu productividad
  • Reducir la sensación de alarma constante
  • Ser capaz de vivir el estrés de otra manera
  • Sentir calma y serenidad
  • Mejorar tu circulación sanguínea, tu digestión y tu deseo sexual
  • Eliminar toxinas
  • Controlar tu peso
  • Ser más feliz

Si quieres conocer más esta relación con tu yo interno, te recomiendo leer mi post sobre la conexión entre respiración y consciencia. Allí te comparto un ejercicio de respiración para calmar la mente que puedes practicar en casa.