
Reflexiones para la desconfilocura
¿Alguna vez pensaste/dijiste como Mafalda: “paren el mundo que me quiero bajar”? Pues ahí está. El mundo paró [confieso que más de una vez se me cruzó este pensamiento por la cabeza].
La velocidad de nuestra sociedad, que se movía a ritmo de click y reggaetón barato, no nos dejaba prestar atención.
Ahora entendemos el valor de la salud (y de sus trabajadores y el correspondiente sistema sanitario). El valor de la comunidad.
Ahora observamos nuestras relaciones con nuestras parejas, nuestros hijos, familiares, amigos, nuestras relaciones profesionales. Tal vez hasta somos capaces de reflexionar sobre la relación con nosotros mismos.
Quizás la naturaleza (conspiraciones aparte – you never know my friend) nos ha “regalado” esta pandemia para que paremos la humanidad a la fuerza. Lo que no entendemos por reflexión, lo entendemos por dolor.
Quizás fue (y es) el mejor momento para mirar hacia adentro. Para entender nuestras carencias e intentar trabajarlas [evolucionar]. Para reconocer nuestras virtudes, nuestra esencia. Es momento de agradecer todo lo que tenemos y hemos vivido; lo bueno y lo malo. “Todo lo que pasa conviene” dice la canción.
Quizás este es el momento para dejar de poner nuestras esperanzas en manos de una panda de inútiles políticos incompetentes (que nos regalarán otra crisis y más deuda, qué… ¿adivina quien pagará con sus impuestos?).
Quizás es el momento de hacernos responsables de nuestra salud, nuestras relaciones con el consumo y nuestro estilo de vida. Con nuestro propósito. ¿Cuál es tu propósito?
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Tomar la incertidumbre como oportunidad
En el confinamiento me dediqué al pensamiento (y movimiento). Pasada la fase de “aceptación”, llegó el momento de enfocarme en las cosas que SÍ pude hacer. Para comenzar, tenía más tiempo libre (que por lo general no disponemos y es la excusa número uno para no comenzar).
Como dicen los chinos (nunca antes mejor citados): Crisis = Peligro + Oportunidad
Aunque estos días de encierro solidario funcionaron para aislarnos del virus, también impactaron en nuestra salud física, mental y social. Menos movimiento (que es salud), más soledad, menos contacto afectivo, incertidumbres varias, miedos y ansiedades relacionada, pantallas y sus hiperestímulos.
La amenaza también habita tu casa y tu mente. Este es el momento más importante en tu historia para mantenerte saludable, para potenciar tu sistema inmunológico.
Crea una nueva y mejor normalidad
Comparto contigo algunas ideas que puedes llevé a cabo para tal motivo, y que vale la pena mantener aún cuando volvamos a estar en las calles en la nueva normalidad:
- Mantén el contacto social (así sea digital). El distanciamiento se convierte en soledad, y no es saludable para el ser humano aislarse.
- Llama a tu familia y tus colegas, comparte tus movidas, para algo son los amigos.
- Ocupa tu tiempo con trabajo útil y estudios.
- Dedica ratos a ese hobbie que tienes aparcado (o descubre algún hobbie nuevo).
- Haz ejercicio físico en casa.
- Practica ejercicios respiratorios para mejorar tus respuestas emocionales.
- ¡Cocina! (es un buen momento para aprender nuevos trucos culinarios)
- Lee, escucha música… ¡baila!
- Consume entretenimiento de buen rollo… mejor no exponerse tanto al telediario.
- Si tienes terraza, jardín o balcón, que te de el sol. Exponte a la luz solar cada día.
- Échate todas esas siestas que normalmente no puedes
- Mantén tus horarios de sueño equilibrados
- Arréglate en casa. Ponte guapa/o. Aunque sea solo para ti. Tú te lo mereces.
- Acaba tu ducha con un minuto de agua fría
El tiempo y la salud son nuestros bienes más preciados. Podemos invertir el primero para mantener fuerte el segundo.
Todo es efímero, este momento, lo que antes sucedió y lo que está por acontecer. En un tiempo no muy lejano, recordaremos esta fecha y nos reiremos de esto. ¿Por qué no comenzar a reír ahora?
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Adiós para siempre al piloto automático
Vivimos atrapados en una sociedad adicta al piloto automático y a la acción (que nos dice que si no somos unas/os mega crack entonces somos unos pringadas/os). Nuestro entorno nos bombardea de hiperestímulos: estamos conectados, sí, pero también desequilibrados y agotados.
A esta situación moderna, hoy le agregamos la anómala experiencia distópica que vivimos con el confinamiento/coronavirus y la incertidumbre del mundo que nos dejará.
Los ejercicios respiratorios ofrecen similares beneficios a la meditación. Fáciles de aprender, se pueden practicar en cualquier lugar y los resultados son muy predecibles. Una forma segura y natural de afectar rápidamente a tu sistema nervioso autónomo.
Estas prácticas de respiración se basan en tradiciones de yoga antiguo y actualizadas por la ciencia moderna para proporcionar ejercicios seguros y prácticos que brinden resultados inmediatos.
La respiración del yoga se ha practicado durante miles de años. Este enfoque moderno desmitifica los dogmas y se centra en la ciencia y los resultados del mundo real. No se necesita experiencia, estas prácticas son accesibles para todos.
Si algo me queda de esta experiencia, será que a veces es necesario parar para reflexionar, detenernos a pensar para qué hacemos lo que hacemos, cuál es el verdadero propósito y cuál debe ser el orden de prioridades en la vida. ¿Qué te deja a ti esta confilocura? Me gustaría leer tu experiencia.
Puedes descargarte La Guía de los 5 Ejercicios de Pilates + HIIT en este enlace (haz clic).
2 Comments
Ruben
27 junio, 2020 at 11:30 pm
FerO
1 julio, 2020 at 12:03 pm
Hola Fer,
Sé que ha pasado algo de tiempo de este post, y que las cosas, por suerte, han ido en una mejor dirección en España.
Sin embargo yo, siendo español, me fui a vivir por trabajo a Buenos Aires, en tu Argentina natal, hace sólo 4 meses. Como supongo que sabes, la cuarentena aquí lleva ya impuesta más de 100 días y ahora han ido un paso más atrás, añadiendo otros 17 días de un confinamiento aún más estricto.
Esta situación de confinamiento tan larga y sin vistas a un final, unido a ser nuevo en el país, donde sólo conozco a mi mujer (también española), ha presentado una carga muy fuerte a nivel psicológico.
Como dices en tu artículo, ha sido, sin embargo, una oportunidad para apreciar las pequeñas cosas que das por sentado en el día a día y además poner en marcha algún pequeño proyecto personal que llevaba años posponiendo.
El deporte me ha salvado. Hemos habilitado en casa una habitación como pequeño gimnasio y sala de relajación. Mantenemos una rutina constante de ejercicio, estiramientos y yoga.
Esta época pasará, tarde o temprano tendrá que hacerlo. Y mi intención es salir más fuerte que como entré.
Saludos.
Animo con ello Rubén! La situación es difícil. Digamos que «estar normal» en esta movida, no es lo normal…
Sin lugar a dudas el deporte ayuda muchísimo a mantener la mente y los estímulos emocionales más limpios. La meditación y los ejercicios respiratorios ayudan mucho también.
Que vaya todo muy bien por Baires!
Gracias por compartir.